Porque pensar que se termina me haría pedirte esta noche volver a empezar….
Déjame olvidarme de ti. De tus palabras, de tus manos, de tus besos con sabor a humo y de mi sonrisa de tonta cuando te tengo delante. Falta poco para que ese tengo se convierta en un tenía y esa cuerda floja sobre la que intento aprender funambulismo me juega malas pasadas. Siempre supimos que iba a llegar este momento y aún así creo que nunca estuve preparada para afrontarlo. ¿Puede acabarse así, tan fríamente, como si simplemente estuviésemos caminando por una avenida y llegase un punto en el que yo tuviese que giar hacia la izquierza y tú hacia la derecha? ¿Dónde va a quedarse todo lo que no es tuyo ni mío, lo que se ha convertido en nuestro? ¿Qué va a ser de todas esas horas intentando romper la cama, de nuestras manos entrelazadas, de mi cabeza en tu pecho? ¿Qué va a pasar con las miradas que se cruzaban, con las visitas de imprevisto y con tu cara de dormido por las mañanas? No habrá más de aquellas noches en las que llamabas a las tantas y yo te esperaba con el lentillero preparado, medio dormida, y simplemente me dejaba engatusar por tus dedos debajo de mi pijama. No voy a volver a empotrarte contra un ascensor tras horas y horas hablando hasta que en la mente solo quedaban las ganas de arrancarte la ropa. No habrá más mañanas en las que canturrees en mi habitación mientras trato por todos los medios de que te quedes cinco minutos más. Todo eso que hemos construído a lo largo de esos meses está asistiendo a sus últimos latidos, y lo peor es que lo oigo latir más fuerte que nunca. Y necesito ponerlo en palabras, de esas que a veces asustan, pero que a la vez hacen que todo sea nítido. Necesito leer en voz alta que se termina, y que venga lo que venga después (porque todo el mundo sabe que las calles no son rectas y acaban por volver a cruzarse) no va a ser lo que hemos vivido hasta hoy. Y no sirve llorar por, sino vivir lo que queda y sonreír cuando ya no esté. Porque en el fondo yo también sé que no es el momento adecuado para que nuestros caminos sigan cruzados.








